Karina Pinasco: “Toda mi vida ha estado ligada a la conservación”
1.- ¿Qué ha significado para ti el recibir el Premio para la Conservación Carlos Ponce del Prado?
Es un honor pues conocí personalmente a Carlos y lo considero un amigo y un maestro. Pero, es también una enorme responsabilidad. No considero que haga cosas espectaculares en mi trabajo y en mi vida que merezcan este tipo de reconocimiento, todo lo hago con la convicción absoluta de que son posibles los cambios y que nos merecemos una vida de calidad, que esto es parte de nuestra misión y debe haber un principio de reciprocidad.
Este reconocimiento no lo tomo a título personal, sino como la cabeza visible de un equipo maravilloso de hombres y mujeres ampeanos que me acompañan con total desprendimiento y valentía en la construcción de estos sueños que además son compartidos por mi maravillosa familia, que me acompaña en todo y sobre todo porque confían en mí. Estoy rodeada de gente maravillosa que me motiva a soñar pues la conservación no es solo para los especialistas, ahora es una necesidad de que la asumamos con compromiso, coherencia y consecuencia todos, necesitamos que sea nuestro estilo de vida si queremos subsistir en el Planeta, si nos amamos debemos también amar nuestra gran casa.
2.- ¿Cómo empieza tu trabajo al servicio de la conservación?
Toda mi vida ha estado ligada a la conservación. Soy bióloga por un recuerdo de mi niñez, cuando los fines de semana la pasamos en la chacra de la abuela en Angashiyacu, donde toda la convivencia era totalmente armoniosa, gente valiosa que, sin tener estudios formales, mostraban una sabiduría y una sensibilidad que hacía que todo fluya con naturalidad. Yo soy amazónica de nacimiento y ahora de vocación y convicción. Mi trabajo está siempre motivado por esos tiempos y esa calidad de vida que es la que intento darles a mis crías y espero que con nuestro aporte puedan tener también mis nietos y todas las generaciones por venir.
Ahora, formalmente desde el 94, casi recién salida de la universidad, cuando decidí regresar al lugar de donde tenía mis mejores recuerdos guardados y del que la guerra interna prácticamente me expulsó. Ahí inicié mi primera experiencia empresarial impulsando el ecoturismo en la Zona de Amortiguamiento del Parque Nacional del Río Abiseo, especialmente nuestras fantásticas cataratas del Breo, que hoy un grupo organizado de la población de 2 de Mayo la ha solicitado como concesión para conservación y solo estamos esperando la firma de la resolución, todos los demás requisitos se han cumplido. Desde ese año estamos trabajando en el Área de Conservación Privada Pucunucho, en Juanjui, donde se ha conseguido recuperar el bosque y el agua de la quebrada, es la única experiencia de estas características en esta zona que antes fue cocal y pastizal.
En el 2000 me embarqué en una aventura en la Amazonía sur. Estuve apoyando la gestión del Parque Nacional del Manu, trabajando con las comunidades nativas colindantes, ahí también tengo gratos recuerdos, como mi vida en la Comunidad Nativa de Queros, donde me bautizaron como Newashikembu. Ahora mis hermanos huachipaeris administran, en su territorio ancestral, una concesión para conservación.
Ya en el 2006, luego del proceso de Zonificación Ecológica Económica de San Martín, como AMPA, decidimos embarcarnos en la administración de la Concesión para Conservación Alto Huayabamba y ahora venimos apoyando la creación de diversas iniciativas de conservación privada, comunal y municipal.
3.- ¿Cómo nace AMPA?
Amazónicos por la Amazonía – AMPA- nace como idea en el 2003, en pleno proceso de Zonificación Ecológica Económica y Ordenamiento Territorial de San Martín. Formalmente nace en octubre del 2004, en Moyobamba, cuando nos comprometimos formalmente en la conservación y desarrollo sostenible de nuestra tierra, pasar de ser espectadores a ser actores, queríamos ver la forma de pasar del discurso a la acción y además demostrar que los profesionales de la zona podíamos sacar productos tan buenos como los que venían de otros lugares. Quisimos revalorar a aquellos profesionales no formales, que no tienen título,pero que la vida y la experiencia les ha brindado enormes conocimientos. Ese año sacamos, con el enorme soporte del alcalde de Nueva Cajamarca, el primer Plan de Ordenamiento Territorial sobre la base de la ZEE. Ese fue nuestro primer gran producto.
En AMPA pretendemos, a través de nuestros tres programa de línea - a) Conservación e Investigación; b) Ordenamiento Territorial; y c) Econegocios y Desarrollo Comunal; nuestros dos programa transversales: a) Administración y Comunicaciones; y b) Proyectos y Sostenibilidad Financiera; y nuestras dos unidades de apoyo: a) Asesoría y asistencia legal en asuntos ambientales; y b) Monitoreo y SIG-, contribuir a mejorar la calidad de vida de las comunidades a través de la conservación de la diversidad natural, cultural y de ecosistemas que brindan servicios ambientales y la promoción del desarrollo territorial sostenible en la Amazonía Andina. Buscamos ser referente del matrimonio armonioso que debe existir entre conservación y desarrollo.
4.- Cuéntanos un poco más acerca de la de la Concesión para la Conservación Alto Huayabamba
La CCAH más que una concesión es nuestro proyecto de vida. Nace como idea en el proceso de ZEE de San Martín cuya zona andina era poco conocida y todas las voces coincidían que por su importancia en el equilibrio hídrico y diversidad natural y cultural de San Martín era prioritario protegerla, pero no había quien asumiera ese reto. A fines del 2005, cuando la SPDA venía impulsando la iniciativa de conservación privada y comunal, es que nos lanzamos al agua. La idea inicial era una locura que abarcaba más de 500 mil hectáreas. Pedro, Silvana, Heidi, Jéssica, Luis (CI), Eddy, José Luis, y el equipo de AMPA, asumimos la aventura como propia y comenzamos a trabajar la propuesta y decidimos excluir todas las zonas que no correspondían de acuerdo a la ZEE al uso exclusivo de conservación y protección ecológica, y además nos fuimos a la parte más alta, la zona donde nadie llega, hasta llegar a las 143,928,09 ha con las que cuenta. En el 2006, el Instituto Nacional de Recursos Naturales – INRENA, luego de concluir el proceso de ley, otorgada a la Asociación Amazónicos por la Amazonía la concesión por 40 años renovables.
El terreno se ubica en las cabeceras de la margen derecha del río Huayabamba, importante tributario del Huallaga en la región San Martín. Incluye parte de las Yungas de San Martín y Nor-Huánuco, y de una importante porción del Páramo de la Cordillera Central o Jalca Sanmartinense. Los valores del área no se limitan solo al importante patrimonio natural representado por especies emblemáticas como el mono choro de cola amarilla (Oreonax flavicauda) o la cascarilla (Cinchona officinalis), también incluye parte del registro material dejado por la cultura Chachapoyas en su intento por domesticar las Yungas Peruanas.
La cuenca de Huayabamba es un territorio clave para la región San Martín pues su difícil acceso y baja densidad poblacional ha permitido mantener grandes bloques de bosques no perturbados, ubicados sobre zonas de protección, que son la principal garantía de regulación hídrica y almacenamiento de importantes stocks de carbono y otros gases de efecto invernadero. Nuestra variabilidad altitudinal va desde los 4760 msnm, donde además tenemos el único nevado de San Martín, que compartimos con Bolívar, que es el de Cajamarquilla (1790 msnm). Esa variabilidad de ecosistemas permite que se albergue una gran riqueza natural y cultural y de servicios ambientales, con presencia de relictos de bosques altoandinos importantes. El año pasado encontramos tres especies de Polylepis, una endémica de Amazonas y San Martín y otra cuya distribución estaba restringida al sur de Ecuador, donde además contamos con 112 lagunas permanentes e importantes humedales de vital conservación. Ni qué decir de los bosques montanos. De acuerdo a las investigaciones, por su todavía escasa fragmentación, la viabilidad genética del mono choro cola amarilla está garantizada.
El agua es uno de nuestros objetos de conservación prioritarios por eso hemos instalado en estos meses dos estaciones metereológicas y estaciones de aforo, todos coinciden de que el Huayabamba es el que proporciona mayor caudal al Huallaga, pero necesitamos datos para demostrarlo. Y bueno, aspiramos que nuestra visión pueda ser cumplida a cabalidad: “La CCAH conserva y pone en valor zonas prioritarias de las ecoregiones Yungas Peruanas y Páramo - Jalca, así como su legado cultural, en beneficio de las presentes y futuras generaciones de la cuenca Andino Amazónica”.
5.- ¿Qué más se viene?
Hace dos meses, cuando teníamos la visita dentro de la CCAH de un profesor de la Universidad de Colombia, Conrado Tobón, empezamos a soñar a 3900 msnm, con la posibilidad de contar con un Instituto de Investigaciones de Alta Montaña, y bueno esa idea está tomando forma, todos los que vienen trabajando en la Amazonía coinciden en la importancia de la parte andina de la cuenca, pero no existe información de la zona. Ese es un reto que creemos que como AMPA podemos asumir, así que estamos trabajando en eso.
La totalidad del monto recibido en el premio ($5000) está destinado al fondo para la construcción del CENTRO DE INVESTIGACIONES DE LOS ANDES AMAZÓNICOS - ALTA MONTAÑA CARLOS PONCE DEL PRADO, el mismo tendrá como laboratorio natural nuestra concesión para conservación y esperamos que el próximo año ya podamos brindar todas las facilidades para que investigadores y universidades de todo el mundo tengan en la CCAH la mejor opción para realizar su trabajo.
Asimismo, tenemos otros retos, el sacar nuestro proyecto REDD; contar con un sistema de monitoreo de toda la cuenca del Huayabamba; ver cómo frenamos la creciente amenaza y absurda demanda de concesiones mineras dentro de nuestra área de conservación. Con los resultados de nuestro trabajo, queremos tener incidencia política para que no se construyan carreteras que ponen en riesgo la integridad de la cuenca y el agua; seguir trabajando con nuestras comunidades y gobiernos locales, seguir fortaleciendo capacidades, especialmente a nuestros jóvenes y niños; seguir apoyando a nuestras comunidades en iniciativas sostenibles de producción. Son 40 años que tenemos en la concesión, eso es toda una vida de presencia en la zona, por lo que mi principal plan futuro es formar equipos y corazones para continuar con esta labor. Hay mucho por hacer, los obstáculos son enormes, pero cuando uno realmente quiere algo, el universo se confabula a nuestro favor. Soy una mujer que cree, que tiene una fe inquebrantable, así como me dice mi hija Mikaella cuando me ve bajetona, “mami todo se puede en esta vida”. (Anna Cartagena)
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